Conducir un vehículo con mercancía en Extremadura puede ser un aprieto desde hace unos meses, sobre todo si la Guardia Civil te da el alto. Según los profesionales del volante, desde el mes de febrero la Junta de Extremadura no emite tarjetas de transporte, un documento obligatorio que hay que renovar cada dos años. De no tenerlo en vigor, la multa puede alcanzar los 4.600 euros.

La razón es que no hay papel para imprimir estas tarjetas en la Dirección General de Transportes de la Junta de Extremadura. Desde la Administración autonómica explican que están a la espera de que les llegue el papel timbrado que les facilita la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre. Estiman que a partir de la semana que viene las autorizaciones administrativas se volverán a dar con normalidad.

«Son ya más de tres meses sin emitir tarjetas de transporte. No es la primera vez que ocurre, pero en otras ocasiones se ha resuelto en pocas semanas. Ahora ya es demasiado tiempo, desde febrero. Además de la multa, de 4.600 euros, te pueden inmovilizar el vehículo, y esto es un quebradero de cabeza para un empresario«, se queja Mario Aza, secretario de la Agrupación Gremial de Transportistas de Extremadura, donde calculan que en estos momentos hay en torno a 600 autorizaciones bloqueadas.

La primera alerta la dieron el mes pasado las gestorías que tienen a transportistas como clientes. Acuden a las oficinas de la Junta y allí los funcionarios les dicen que no pueden hacer nada porque no les llega el papel para imprimir las tarjetas. En otras gestorías está ocurriendo que al no poder finalizar el trámite no pueden cobrar los honorarios y tasas que han adelantado a sus clientes.

Según la Consejería de Fomento de la Junta de Extremadura, para evitar que esta situación cause problemas la Dirección General de Transportes está emitiendo certificados a las empresas que lo solicitan. «Estos certificados acreditan que la empresa cumple los requisitos legales para el ejercicio de la actividad del transporte, hasta que tenga físicamente la autorización en papel timbrado«, indican desde la administración regional.

Según datos de la Agrupación Gremial de Transportistas, en la región hay en torno a 6.500 tarjetas de transporte. Se dividen entre públicas y privadas. Las del servicio público, que suponen el 80 por ciento aproximadamente, pueden ser de mercancías (privadas y ligeras), o de viajeros (autobuses y taxis). El resto, las de servicio privado, deben poseerlas quienes se dediquen al transporte de su propia mercancía. Por regla general, este documento obligatorio se renueva cada dos años, alternándose las tarjetas privadas con las públicas cada año. En este 2015 toca renovar las privadas. «Si llega a pasar esto con las públicas hubiera sido un auténtico desastre«, declara Mario Aza.

Por su parte, la Asociación de Empresarios del Transporte de Extremadura (Asemtraex), cree que el retraso puede deberse a que el pasado mes de noviembre se aprobó otra normativa por la cual se liberalizaba la antigüedad de los vehículos para el transporte privado.

Fuente: Hoy.es