Una asociación de Cantabria, APEMEV (Asociación de Personas Expertas y Monitoras de Educación Vial), propone aprovechar la cara posterior de las señales de tráfico para transmitir mensajes “emocionales” a peatones y viandantes.

Partiendo de que la señalización vertical tiene distinta perspectiva en función de la forma de desplazamiento, la idea es utilizar la cara trasera para promover el respeto a la norma, desarrollar una conciencia ecológica que lleve a una movilidad sostenible, reforzar la convivencia entre conductores de vehículos y peatones (y de los peatones entre sí) e implicar a la sociedad para que intervenga de forma activa para alcanzar una sociedad sin accidentes.

Estas señales se colocan en la cara posterior de las señales verticales ya existentes –lo que implica reducir el coste– junto a los pasos de peatones. Así, cualquiera que vaya a cruzar la calle las tendrán dentro de su campo visual. Además, no se contribuye a incrementar el ‘bosque’ de señales en que se han convertido las ciudades y no interfieren con la señal de tráfico normativa (no es visible para el conductor).

La primera ciudad en la que se instaló este proyecto fue en Camargo (Cantabria), aunque ya se ha extendido también a poblaciones como Benidorm (Alicante) y Don Benito (Badajoz).

Fuente: APEMEV

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