El Consejo de Ministros ha aprobado este viernes la séptima edición del Plan PIVE, de incentivo a la compra de automóviles nuevos a cambio de achatarrar uno antiguo, con una dotación presupuestaria de 175 millones de euros y que cuenta con sensibles modificaciones en comparación con los programas anteriores.

Los beneficiarios de estas ayudas serán particulares, autónomos, microempresas y pymes y las características principales son las mismas que las de versiones anteriores, aunque incluye diferentes modificaciones:

– El primero de estos cambios es la obligatoriedad de que el beneficiario de las ayudas tenga la titularidad del coche a achatarrar durante al menos el año anterior a la compra del automóvil nuevo.

– La segunda modificación contempla que el coche que se retira tendrá que tener la ITV vigente a la entrada en vigor del Real Decreto.

El importe de las ayudas se mantiene sin variación, de forma que el Gobierno aportará 1.000 euros a la compra de un coche nuevo y 1.500 euros en el caso de que sea un vehículo de más de cinco plazas por parte de familias numerosas o para discapacitados. Estas cuantías se deben al menos igualar por parte de los fabricantes.

La previsión es que con el nuevo PIVE se alcancen los 900.000 vehículos. Esta medida también ha logrado un ahorro de 248 millones de litros de combustible al año.