Las cámaras de la DGT no sólo tienen ojos para la circulación, ni los radares para la velocidad. Desde hace unos meses, Tráfico utiliza su sistema de videovigilancia y algunos cinemómetros fijos desplegados en la red de carreteras del Estado para controlar si los vehículos que circulan por ellas han pasado la inspección técnica obligatoria (ITV). El efecto ha sido inmediato: las multas se han disparado.

Las estadísticas reflejan un fuerte incremento de las denuncias, aunque es imposible conocer la cifra exacta, ya que las multas por carecer de la ITV están englobadas en un cajón de sastre donde se incluyen todas las infracciones relativas a los vehículos, no a los conductores.

La DGT ha instalado un programa para leer las matrículas, llamado ITICI, en algunas de las cámaras que usa para el control de las carreteras y el recuento de los vehículos. No obstante, se usa de modo aleatorio, esto es, el sistema no está operativo en todos los pórticos , aunque hasta ahora Tráfico no ha aclarado cuáles son los puntos de control. En el caso de los radares, la revisión se realiza sólo a los conductores denunciados por exceso de velocidad; al fotografiar su matrícula, se comprueba también la inspección técnica. Si la tiene caducada, recibe dos multas en lugar de una.

La mecánica para sancionar es sencilla. El programa cruza las bases de datos de la DGT con las de la ITV. La cámara va captando las matrículas que pasan frente a su objetivo y vuelca toda esa información en la base de datos de la DGT. Al cruzar la información, saltan en rojo todos los vehículos que estarían circulando sin haber pasado la inspección técnica.

 

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