El reposacabezas permite dirigir la energía del choque a la estructura del asiento, aliviando la tensión de la cabeza y el cuello, y reduciendo el riesgo de lesiones en la columna vertebral (latigazo cervical o síndrome de whiplash). Es un elemento especialmente efectivo en caso de alcances a baja velocidad (choque trasero) y en el rebote de colisiones frontales.

Numerosos vehículos nuevos equipan ya un sistema de reposacabezas activo, que en caso de choque mueve el reposacabezas hacia adelante, acompañando el movimiento de la cabeza y reduciendo el riesgo de lesión. Se trata de un sistema mecánico, formado por unas palancas ubicadas en el interior del asiento, que se activa cuando el pasajero presiona sobre el respaldo más allá de cierto límite.

¿Llevas bien colocados los reposacabezas de tu coche? 

La parte superior debe estar más o menos a la altura de los ojos del conductor y a una distancia de la cabeza inferior a los siete centímetros.

También es importante que la distancia de conducción sea correcta, de forma que si estiramos los brazos hacia delante, las muñecas queden por encima de la parte superior del volante.

La próxima vez que subas a tu coche, fíjate si lo llevas colocado correctamente y así evitarás una lesión de esguince cervical en caso de impacto trasero.

Fuente: DGT

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