¿Habría que establecer un límite de edad para dejar de conducir?

Dos recientes siniestros han vuelto a poner el foco en el eterno debate sobre la conveniencia de poner límites a la veteranía al volante. 

Según datos de la Dirección General de Tráfico (DGT), en el último año murieron en las carreteras 200 personas de entre 65 y 74 años; 206 de entre 75 y 84 años, y 76 mayores de 85 años. A octubre del año pasado, el colectivo de conductores que ya han cumplido los 70 ascendía a casi 800.000.

¿Habría que establecer una edad tope para conducir? Automovilistas y expertos en seguridad vial coinciden en que no se puede fijar un límite, sobre todo en una época en la que la movilidad «es imprescindible y cada vez vivimos más años». Reclaman, no obstante, una mayor atención de los médicos de atención primaria a la hora de explicar a los conductores mayores los efectos de los medicamentos que consumen en sus reflejos y asesorarles sobre la mejor forma de manejar un vehículo en función de sus condiciones de salud, una labor de concienciación en la «también deben implicarse sus familias».

Algunos expertos son críticos con los plazos de renovación del carné, que se han ampliado para este colectivo (cinco años frente a los dos que estaban anteriormente establecidos para los mayores de 70), y con unos reconocimientos psicofísicos «poco rigurosos», que a veces se limitan a revisar la vista y el oído.

Desde la asociación española de centros de reconocimiento de conductores, su presidente, Juan Arévalo, admite que existen «graves deficiencias» en la preparación de los facultativos que evalúan las condiciones de los automovilistas porque no tienen los conocimientos suficientes de medicina aplicada a la seguridad vial. «Que cobren 16 euros en algunos centros sin aplicar criterios rigurosos ni unificados es una broma y un peligro», denuncia Arévalo, quien insiste en que no existe la cualificación necesaria para determinar si la agudeza visual de una persona, sus reflejos o, incluso, su capacidad cognitiva están lo suficientemente mermadas para impedirle conducir.

También el director del área de Seguridad Vial de la Fundación Mapfre, Jesús Monclús, estima «fundamental» la labor del médico y aboga por reforzar los controles psicotécnicos. A la vez, propone aprovechar las renovaciones del carné para actualizar conocimientos con las novedades introducidas en los reglamentos, las últimas investigaciones y consejos. En suma, una «reeducación continua».

La coordinadora de proyectos de la Fundación Española para la Seguridad Vial, Cristina Catalá, no es partidaria de «restar autonomía e independencia» a los mayores, sino más bien de adaptar la movilidad al envejecimiento y promover programas de formación y reeducación, también en el manejo de unos vehículos cada vez más complejos tecnológicamente. Catalá propone, incluso, revisar la señalización vial para que sea «más visible y clara» para este colectivo.

Y un aspecto a tener en cuenta en el que hacen hincapié la práctica totalidad de los consultados: los conductores mayores se ponen al volante de coches muy antiguos (el 50% del parque español tiene más de diez años), por lo que creen necesario que se ofrezcan ayudas para renovar su vehículo a un colectivo que, en muchos casos, compra su último turismo a los 60 años.

Fuente: EFE

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