El ABS es un sistema cuenta con cuatro sensores que miden las velocidades de rotación y envían ese dato a la centralita de control. Mientras las cuatro ruedas giran a la misma velocidad, el sistema no actúa. Al frenar a fondo debido a una emergencia, cuando alguna de las ruedas empieza a girar más deprisa que las otras, el sistema abre la pinza de freno de esa rueda hasta que la velocidad de giro se iguala.

¿Cómo debe actuar el conductor?

En una frenada de emergencia se debe pisar a fondo el freno y el embrague hasta que el coche se detenga por completo. El embrague debe pisarse porque de no hacerlo el dispositivo anti calado de la centralita de gestión del motor acelerará para evitar que se pare el motor. Los frenos siempre pueden con el motor, pero ese efecto puede alargar unos metros la frenada.

A 120 km/h un coche con ABS frena entre 50 y 55 m (distancia de frenado), el resto de distancia se debe a lo que tardamos en pisar el freno desde que se produce la situación de emergencia (distancia de reacción).

La DGT establece ese tiempo de reacción de un conductor en 1 segundo, lo que significa que a esa velocidad recorremos 33 metros sin haber hecho nada.

Un sistema nervioso normal reacciona entre 3 y 5 décimas de segundo, por lo que la concentración y la atención permanente es lo que nos permitirá reducir la distancia de detención (la suma de la distancia de frenado y de la de reacción). En términos prácticos y como ejemplo un conductor atento puede detener su coche a 120 km/h  entre 60 y 70 m, mientras que otro conductor distraído o desatento elevará esa distancia hasta casi los 90 metros.

Fuente: PonleFreno

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