Especialmente útil en accidentes en los que es difícil localizar o acceder a la víctima, la llamada automática de emergencia eCall, podría reducir a la mitad los tiempos de atención sanitaria y evitaría un 35% de muertes por accidente de tráfico. España ha realizado una investigación, dentro de un proyecto europeo, que ha probado este sistema también en motos.

Imagínese que, justo al impactar contra el suelo, tras haber sufrido un accidente con su moto, tanto los sensores situados en su casco como los que se encuentran en el chasis de la motocicleta, están enviando ya información a un centro intermedio de recepción de llamadas (PSAP). Han transcurrido apenas unos segundos y el centro de recepción, que ya conoce su localización exacta, datos del vehículo y el número de ocupantes del mismo, trata de ponerse en contacto con usted a través de un micrófono manos libres situado en el casco. En caso de contactar, usted mismo facilitará al operador información sobre su estado y evaluará la necesidad de enviar ayuda sanitaria. Si no contestara –por encontrarse inconsciente, por ejemplo–, se activaría el protocolo de emergencia.

Paralelamente a este contacto por audio, continúa llegando información, cada vez más precisa, procedente de los sensores del casco, con datos sobre la gravedad del daño. Podría conocerse también, siempre que se haya cedido voluntariamente y asociado a cada casco, datos personales, médicos y familiares. Esto contribuirá no solo a que los servicios de emergencia, que ya están en camino, lleguen antes (un 50% en zona rural y un 40% en zona urbana, según Emilio Dávila, responsable de la plataforma de implementación del eCall en la Comisión Europea), sino que se pueda efectuar una asistencia más eficaz.

Esta tecnología ya existe, se conoce como eCall y se ha estado probando en España y en otros países europeos para turismos, con financiación de la UE, y la intención es implantarlo en coches nuevos a partir del 31 de marzo de 2018.

Fuente: DGT

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