La Ley exige que conductor y vehículo obtengan autorizaciones administrativas para poder conducir y circular, que se lleven si se circula y que se muestren a los agentes de la autoridad que soliciten dicha documentación. Estos papeles son la garantía de que el titular está capacitado para conducir un tipo de vehículo (Permiso de Conducción) y que este cumple las características y homologaciones (Permiso de Circulación y Tarjeta de Características Técnicas) y de que no presenta defectos mecánicos peligrosos para la seguridad vial (pegatina y certificado de la última ITV).

Al final toda esta documentación no es sino una protección para todos. Por ello, no llevarlos se sanciona con multas, cuya cuantía se gradúa en función de la gravedad del hecho.

En España y sólo para acreditar su existencia ante los agentes encargados de la vigilancia de tráfico, tienen validez las fotocopias de los documentos del coche y el conductor, siempre que estén identificados el organismo y la persona que haga la compulsa del permiso de conducción y de circulación, la tarjeta de inspección técnica y las autorizaciones especiales de conducción.

Si piensas conducir dentro de la Unión Europea, el permiso de conducir junto con tu DNI serán suficientes. Pero si vas a ponerte al volante más allá de las fronteras de la UE, deberás solicitar un Permiso de Conducir Internacional en la Jefatura de Tráfico de tu provincia. El vehículo también debe ir documentado y llevar los originales (no valen fotocopias) del permiso de circulación y la ficha con las características técnicas. Fuera de la Unión Europea es necesaria la Carta Verde.

Además, para circular en el extranjero, el vehículo debe llevar un adhesivo con el país de origen en la parte posterior (una pegatina en forma de óvalo, de color blanco y una E de color negro). Si viajas por la UE, puede utilizarse como equivalente las matrículas que incorporan la banda azul, con estrellas, y la letra E.

Fuente: DGT

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