Casi todos nos hemos distraído alguna vez conduciendo. Acciones rutinarias, como encender un cigarro, cambiar de emisora de radio o contestar al teléfono, entrañan un riesgo enorme y se repiten a diario dentro del coche. Sin que pase nunca nada… hasta que pasa.

Desafortunadamente pasa demasiado, distracciones como estas provocan con frecuencia salidas de vía, colisiones y atropellos. Estos accidentes son aún más graves a velocidades demasiado altas ya que el margen para reaccionar se reduce. La falta de atención del conductor provoca cuatro de cada diez accidentes mortales.

Pese a que hablar por teléfono al volante es equiparable en peligrosidad a conducir bebido y que multiplica por cuatro el riesgo de accidente, hoy por hoy sigue siendo la distracción número uno.

En plena era de los smartphones, el conductor deja de mirar la carretera para mandar mensajes, mirar el correo e incluso navegar por internet. Distracciones muy peligrosas, y por desgracia, cada vez más habituales y cotidianas.

Las estadísticas confirman que 6 de cada 10 conductores españoles realizan alguna de estas prácticas mientras conduce, lo que supone, que dejan de prestar atención a más del 80% de las señales y cosas que suceden en la vía.

Fuente: DGT

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