Un 30% de los conductores cree que hacer ejercicio, chupar granos de café o chicle, entre otras cosas, pueden ayudarles a enmascararla presencia de alcohol en su organismo ante un control policial. Pero no sirve de nada, son leyendas urbanas.

No hay más que informarse de cómo absorbe y elimina el alcohol el organismo y cómo se realizan los controles de alcoholemia para comprobar la escasa eficacia de estos trucos.

Respecto al perfil de las personas que utilizan estos trucos, el más numeroso (30%) son hombres jóvenes de 18 a 29 años que reconocen haber bebido y utilizan dispositivos móviles para tratar de evitar los controles.

El alcohol que se consume se absorbe y pasa a la sangre en el aparato digestivo, primero en el estómago y luego en el intestino delgado. Si no se ha comido y el estómago está vacío, pasa antes al intestino delgado donde la absorción es más rápida.

Una vez en la sangre, el alcohol circula por todo el organismo. En los pulmones circula por la red de pequeñas arterias que rodean los alveolos y es ahí donde se traspasa al aire alveolar. Este es el alcohol que miden los etilómetros.

Según el Jefe de Unidad de Coordinación de Investigación de la DGT, Juan Carlos González Luque la mayoría de los trucos que se ponen en práctica lo que combaten es el alcohol en boca, pero la gente debe saber que los etilómetros miden el alcohol presente en el aire espirado alveolar. Lo que se tienen que tener claro es que no se sanciona el consumo sino la presencia de alcohol en sangre, pero esto depende de muchas circunstancias. Y la única forma de tenerlo controlado es no beber o hacerlo moderadamente con el estómago lleno y lentamente.

El alcohol en la conducción sigue siendo un grave problema en España, un país donde somos sobretodo consumidores sociales.

Fuente: DGT

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