¿Sabías que sobre un vehículo detenido en medio de una riada, por cada 30 centímetros de profundidad, la fuerza de la corriente sobre el mismo se incrementa 225 kilos? Y lo que es peor, cada 30 cm de altura del agua a partir de los bajos, su peso se reduce en casi 700 kilos por efecto del principio de Arquímedes.

Si te encuentras con una imprevista avenida de agua que ha invadido la carretera, lo mejor es que evites cruzarla. De lo contrario, el riesgo de ser arrastrados es muy probable.
No es raro que el comienzo de otoño, en la vertiente mediterránea, incluso en el norte, se produzcan tormentas intermitentes, desarrollo muy rápido, que transforman cauces secos y rieras en peligrosos torrentes.
Uno puede pensar que va muy seguro, que se puede aventurar a cruzar una zona por donde lo hace habitualmente, pero no sabe que puede haber escondido bajo las aguas enturbiadas por el lodo.

Es verdad que los vehículos todoterreno son más pesados, disponen de tracción a las 4 ruedas y aguantan mayor profundidad. Din embargo, disponen de ruedas más voluminosas que desalojan más agua y, por tanto, están sometidos a mayor empuje hacia arriba.
¿Recuerdas el princípio de Arquímedes? «Todo cuerpo sumergido en un fluido experimenta un empuje vertical y hacia arriba, equivalente al peso del fluido desalojado«.

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QUÉ HACER ANTE UNA RIADA

– Si desconoce el terreno, no cruce, busque una carretera alternativa principal o solicite información al 112.
Aunque conozca la zona, la avenida ha podido variar las condiciones del terreno.
Si el agua supera la altura de los ejes o los bajos y comienza a arrastrar el vehículo, abandónelo.
– Tal vez no pueda abrir la puerta hasta que se inunde el interior y se iguale la presión; otra opción es salir por la ventanilla.
Si no baja el cristal, rómpalo con un objeto punzante, ya que el parabrisas laminado no se rompe.
Salga por el lado contrario al sentido de la corriente y trate de escapar nadando, o bien, encarámese al techo para valorar el momento más oportuno para escapar.
Nunca luche contra la corriente, nade a favor de la misma, pero dirigiendo el rumbo hacia la orilla, una casa…

Fuente: DGT

 

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