Decenas de vehículos de emergencia transitan cada día por las vías urbanas e interurbanas. Algunos acuden a prestar auxilio a las víctimas de un accidentes de tráfico. Otros trasladan a personas enfermas, acuden a sofocar fuego, persiguen a un delincuente… para ellos, el tiempo es oro.

El Reglamento General de Circulación, en su artículo 67 y 68, reconoce la prioridad de paso de estos vehículos que están exentos de cumplir determinadas normas de circulación en el desempeño de su labor, siempre y cuando no pongan en peligro a ningún usuario de vía.

El artículo 69 de el reglamento recoge la obligación de los conductores de facilitarles el paso «apartándose a la derecha o deteniéndose si fuera necesario».

La realidad es que «la gente se asusta, los vehículos de emergencia a veces resultan muy estresantes y, en lugar de reaccionar, se quedan clavados y eso dificulta su labor«.

emergencias

Cuando vas circulando y oyes la sirena de una ambulancia o servicio de emergencia, la reacción es mirar por los retrovisores para detectar por dónde viene e intuir el lado por el que tiene que pasar. Lo más común es reducir la velocidad, incluso frenar para dejar paso. 

Fuente: DGT

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