Certificado de conformidad para vehículos de transporte de perecederos

El transporte de alimentos perecederos está sometido a unas normas muy estrictas dirigidas a establecer medidas de control de temperaturas y la adecuación a normas de los vehículos utilizados con el fin único de preservar la inocuidad y la aptitud del producto alimentario para su consumo humano.

El Acuerdo sobre Transporte Internacional de Mercancías Perecederas (ATP) establece las normas que garantizan el transporte de alimentos en condiciones óptimas para su consumo. Desde su aprobación ha servido de referencia para el desarrollo posterior de la legislación del transporte de mercancías perecederas, no sólo en el ámbito internacional, sino también en el nacional.

En el año 2000 se aprobó en España el Real Decreto 237/2000, de 18 de febrero, la norma que regula en nuestro país las especificaciones técnicas que deben cumplir los vehículos especiales para el transporte terrestre de productos alimentarios a temperatura regulada. Asimismo, la citada norma da cuenta de los procedimientos para el control de conformidad con las especificaciones, cuyo objetivo es establecer y adecuar la reglamentación básica para la construcción, control y ensayo de los vehículos.

Dicha norma, establece en su artículo 5.4 relativo a las inspecciones de los vehículos, que “el control de conformidad de los vehículos especiales en servicio se realizará mediante inspección del vehículo, o ensayos si así lo requiere el órgano competente en materia de industria, e inspección y ensayos de sus dispositivos térmicos, para comprobar el mantenimiento de las especificaciones que permitieron su puesta en servicio.

Estas inspecciones o ensayos se realizarán conforme a lo establecido en el ATP o, en su caso, en el anejo 1 de este presente Real Decreto, emitiéndose un acta según el modelo establecido en el apéndice 7 del presente Real Decreto”, especificando dicho ‘anejo 1’ en su apartado C, que “el primer control de conformidad de los vehículos especiales, posterior a su puesta en servicio, se realizará a los seis años de la inspección previa a su puesta en servicio, o antes si la autoridad competente lo requiere. Los controles posteriores se realizarán cada tres años o antes si la autoridad competente lo requiere”.

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