Desde 2003 el ABS (Antilock Braking System), o sistema antibloqueo de frenos, en Europa, es obligatorio para todos los vehículos nuevos. Es uno de los sistemas de seguridad activa más importante y su función es evitar que las ruedas se bloqueen en un frenazo y conseguir que el conductor mantenga el control del vehículo. Es decir, mantener la estabilidad y maniobrabilidad del vehículo, incluso en situaciones de frenado de emergencia.

El ABS funciona a partir de unos sensores de revoluciones colocados en las ruedas que controlan constantemente la velocidad de las mismas. Si una o varias de las ruedas tiende a bloquearse debido a un frenazo brusco, el ABS reacciona rápidamente, reduciendo la presión de frenado en la rueda o ruedas que lo necesiten, impidiendo que se paren totalmente. Esta regulación electrónica consigue así mejorar la maniobrabilidad y aumentar la estabilidad del coche.

Según Bosch, el fabricante que lo inventó, si todos los coches lo equiparan se evitarían el 10% de los accidentes.

Hay sistemas electrónicos como el regulador/limitador de velocidad o el del control de la presión de los neumáticos que utilizan directamente o basan su funcionamiento en la información que proporciona el ABS.

Fuente: DGT

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