Responsabilidad del porteador por perdidas, averías o retrasos en transporte nacional

RÉGIMEN DE RESPONSABILIDAD DEL PORTEADOR POR PÉRDIDAS, AVERÍAS O RETRASOS SUFRIDOS EN TRANSPORTE NACIONAL A DIFERENCIAS DE OTRAS CUESTIONES, LA LEY DEL CONTRATO DE TRANSPORTE TERRESTRE DE MERCANCÍAS OTORGA AL RÉGIMEN DE RESPONSABILIDAD DEL TRANSPORTISTA UN CARÁCTER IMPERATIVO QUE NO PODRÁ REDUCIRSE O AMINORARSE NI TAN SIQUIERA POR MEDIO DE PACTO EXPRESO ENTRE LAS PARTES.

Como regla general, prevé el artículo 47 la responsabilidad de aquel en los casos de “pérdida total o parcial de las mercancías, así como de las averías que sufran, desde el momento de su recepción para el transporte hasta el de su entrega en destino”, así como por “los daños derivados del retraso en la ejecución del transporte”, incluidos los ocasionados por “actos y omisiones de los auxiliares, dependientes o independientes, a cuyos servicios recurra para el cumplimiento de sus obligaciones”.

Sin embargo, y siendo así lo anterior, la Ley a su vez, prevé unos supuestos de exoneración de los que el porteador no responderá “si prueba que la pérdida, la avería o el retraso han sido ocasionados por culpa del cargador o del destinatario, por una instrucción de éstos no motivada por una acción negligente del porteador, por vicio propio de las mercancías o por circunstancias que el porteador no pudo evitar y cuyas consecuencias no pudo impedir”. A este respecto, el artículo 48 inmediatamente a continuación señala que aquel “en ningún caso podrá alegar como causa de exoneración los defectos de los vehículos empleados para el transporte”, y a tales efectos, prevé en su artículo 49 varios supuestos en los que el porteador quedara exonerado de responsabilidad, cuando la pérdida o avería tuviere su origen en alguno de ellos:

a) Empleo de vehículos abiertos y no entoldados, cuando tal empleo haya sido convenido o acorde con la costumbre.

b) Ausencia o deficiencia en el embalaje de mercancías, a causa de las cuales éstas quedan expuestas, por su naturaleza, a pérdidas o daños.

c) Manipulación, carga, estiba, desestiba o descarga realizadas, respectivamente, por el cargador o por el destinatario, o personas que actúen por cuenta de uno u otro.

d) Naturaleza de ciertas mercancías expuestas por causas inherentes a la misma a pérdida total o parcial o averías, debidas especialmente a rotura, moho, herrumbre, deterioro interno y espontáneo, merma, derrame, desecación, o acción de la polilla y roedores.

e) Deficiente identificación o señalización de los bultos.

f) Transporte de animales vivos”, en aquellos casos en que el transportista pruebe haber “adoptado las medidas que normalmente le incumben y seguido las instrucciones especiales que le pudieran haber sido impartidas” (art. 50).

Por último, “cuando resulte probado que el daño fue parcialmente causado por una circunstancia impu-table al porteador”, en tales casos, responderá solo este “en la medida en que la misma haya contribuido a la producción del daño”.