¿Qué hacer cuando no se puede llevar a cabo el Transporte en las condiciones fijadas?

LA FACULTAD DE DEPÓSITO Y ENAJENACIÓN DE LAS MERCANCÍAS POR EL TRANSPORTISTA.

EL PRODUCTO DE LA VENTA DE LAS MERCANCÍAS ENAJENADAS DEBERÁ SER PUESTO A DISPOSICIÓN DEL QUE TIENE DERECHO SOBRE ELLAS, UNA VEZ DESCONTADOS LOS GASTOS CAUSADOS Y LAS OBLIGACIONES QUE DERIVEN DEL CONTRATO DE TRANSPORTE.

Son habituales las ocasiones en las que los transportistas, por circunstancias que les son totalmente ajenas, no pueden llevar a cabo el transporte en las condiciones fijadas en el contrato. En otras situaciones, incluso, los impedimentos se producen en el momento de la entrega de las mercancías, consecuencia de no hallarse el destinatario en el domicilio indicado, de no querer este hacerse cargo de las mismas, de no querer efectuar la descarga correspondiéndole hacerlo o por negarse a firmar el documento de entrega.

En todas, el porteador viene obligado a comunicar las circunstancias al cargador y aguardar sus instrucciones, por ello, a falta de estas, la Ley reguladora del Contrato de Transporte Terrestre de Mercancías por Carretera, en su artículo 44 faculta al porteador, “bien a descargar inmediatamente las mercancías por cuenta de quien tenga derecho sobre las mismas, haciéndose cargo de su custodia”, o “bien entregar las mercancías en depósito a un tercero, supuesto en el que sólo responderá por culpa en la elección del depositario”, pudiendo incluso “optar por solicitar la constitución del depósito de la mercancía ante el órgano judicial o la Junta Arbitral del Transporte competente”, el cual surtirá los efectos propios de la entrega, considerándose terminado el transporte.

En cualquiera de los supuestos anteriores, “el porteador podrá solicitar ante el órgano judicial o la Junta Arbitral del Transporte competente la enajenación de las mercancías, sin esperar instrucciones del que tiene derecho sobre aquéllas, si así lo justifican su naturaleza perecedera o el estado en que se encuentren o si los gastos de custodia son excesivos en relación con su valor”. No obstante, cuando no se den tales circunstancias, “el porteador sólo podrá solicitar la enajenación de las mercancías si en un plazo razonable no ha recibido de quien tiene el poder de disposición sobre aquéllas instrucciones en otro sentido cuya ejecución resulte proporcionada a las circunstancias del caso”.

Por su parte, “en el caso del transporte de paquetería o similar en que no se haya realizado declaración de valor, el porteador que haya optado por descargar la mercancía podrá entender abandonado el correspondiente envío si, transcurridos tres meses desde la fecha en que por primera vez intentó su entrega al destinatario, no ha recibido de quien tuviera el poder de disposición sobre aquél instrucciones al respecto”. En tal caso, “el porteador podrá ocuparlo y proceder a la enajenación de la mercancía, aplicando el producto de la venta a cubrir el precio y los gastos del transporte y los gastos de almacenaje que se hubieran generado hasta ese momento. En caso de que el valor venal de la mercancía fuera ínfimo, el porteador podrá destruirla y reclamar contra el cargador el importe total de lo debido por razón del transporte y del almacenaje. Para todo lo anterior, el porteador podrá abrir e inspeccionar los bultos cuyo transporte se le hubiera encomendado”.

Por último, es preciso señalar que “el abandono del envío por parte de quien tuviera el poder de disposición sobre el mismo, no perjudicará al porteador quien, tanto en el caso de ocupación y enajenación como en el de destrucción del envío, quedará libre de cualquier reclamación formulada por terceros que sostengan algún derecho sobre la mercancía”.

 

Artículo publicado en Todotransporte

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