La Carta de Porte en el Transporte Internacional de Mercancías por Carretera: el convenio CMR (Parte II)

LA CARTA DE PORTE DA FE, SALVO PRUEBA EN CONTRARIO, DE LAS CONDICIONES DEL CONTRATO Y DE LA RECEPCIÓN DE LA MERCANCÍA POR EL TRANSPORTISTA.

En nuestro anterior número, deshojamos toda una primera serie de cuestiones en relación al papel que desempeña la Carta de Porte en el ámbito del transporte internacional de mercancías por carretera, como documento dirigido a constatar la conclusión y ejecución de un contrato de transporte (expusimos además, otras relativas a las indicaciones de obligada cumplimentación y observancia en el documento).

Pues bien, continuando con la exposición del tema, ya en cuanto al régimen de responsabilidad, determina el artículo 7 que “el remitente responde de todos los gastos y perjuicios que sufra el transportista por causa de inexactitud o insuficiencia” y en concreto, de lo relativo al “nombre y domicilio del remitente”, “lugar y fecha de la toma de carga de la mercancía y lugar previsto para la entrega”, “nombre y domicilio del destinatario”, “denominación corriente de la mercancía y del modo de embalaje, así como denominación generalmente reconocida de la mercancía, si ésta es peligrosa”, “número de paquetes, sus marcas particulares y sus números”, “cantidad de mercancía, expresada en peso bruto o de otra manera” y respecto de las “instrucciones exigidas por las formalidades de Aduana y otras”, así como de la “suma del reembolso a percibir en el momento de la entrega de la mercancía”.

Asimismo, “el remitente es responsable ante el transportista de los daños a personas, al material o a otras mercancías, así como de los gastos causados por defectos en el embalaje de la mercancía, a menos que tales defectos fuesen manifiestos o conocidos por el transportista en el momento en que se hizo cargo de la mercancía y éste no haya hecho las oportunas reservas” (art. 10).

Por otra parte, y en cuanto a las obligaciones del transportista, señala el artículo 8, apartado primero, del Convenio CMR, que “en el momento de hacerse cargo de la mercancía” deberá revisarse por aquel, tanto “la exactitud de las menciones de la Carta de Porte relativas al número de bultos, así como sus marcas y números”, como “el estado aparente de la mercancía y de su embalaje”. Y, para el caso de que el transportista no dispusiese de medios razonables para verificar la exactitud de estos datos, “anotará en la Carta de Porte sus reservas, las cuales deben ser motivadas. Asimismo debe expresar los motivos de las reservas que haga respecto al estado aparente de la mercancía y de su embalaje. Estas reservas no comprometen al remitente si éste no las ha aceptado expresamente en la Carta de Porte”. En este sentido, “el remitente tiene derecho a exigir la verificación, por el transportista, del peso bruto o de la cantidad, expresada de otra manera, de la mercancía”. De igual manera, “puede también exigir la verificación del contenido de los bultos”, pudiendo en tal caso el transportista reclamar el pago de los gastos de verificación, debiendo consignarse el resultado de las verificaciones en la Carta de Porte.

Por último, es preciso indicar que, en ausencia de reserva motivada, “se presumirá que las mercancías y sus embalajes estaban en buen estado aparente en el momento en que el transportista se hizo cargo de la mercancía, y que el número de bultos, así como sus marcas y números, eran conformes a los mencionados en la Carta de Porte” (art. 9).

 

Artículo publicado en Todotransporte

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